martes, 12 de mayo de 2009

Noticia: Los colegios repartirán fruta a los niños en el recreo para 'desterrar' la bollería industrial.

El plan, que también incluye visitas a explotaciones agrarias y campañas de concienciación dirigidas a los padres, se implantará de forma experimental en 40 centros el curso que viene. Las administraciones se gastarán un millón de euros en desarrollar la iniciativa.

Bollycaos, donuts y gominolas están contra la espada y la pared. Plátanos, manzanas, peras, naranjas, fresas y hasta tomates cherry les han plantado cara donde más les duele: en el terreno de los niños. Al menos, ése es el armamento con el que la Comunidad Autónoma, a través de las consejerías de Agricultura y Agua y de Educación, Formación y Empleo, va a intentar desterrar del patio del colegio y de la vida de los jóvenes la llamada bollería industrial. La Comunidad Autónoma fomentará el próximo curso escolar el consumo de frutas y hortalizas en los colegios de la Región de Murcia, en el marco de un proyecto europeo que tiene como objetivo que los niños adquieran hábitos alimenticios saludables. Se trata de una experiencia piloto que se pondrá en marcha en 40 centros de Primaria entre los escolares con edades comprendidas entre 6 y 10 años.


El plan Fruta en el Colegio es una iniciativa aprobada por el Consejo Europeo de Agricultura en enero de 2009, y que pretende promover el consumo de estos productos en edad escolar, siguiendo el ejemplo de algunas regiones europeas que ya lo están desarrollando con éxito, como Inglaterra y Francia. El proyecto se desarrollará inicialmente en 40 centros escolares de la Región, 20 de los cuales lo aplicarán en el primer trimestre y el resto en el segundo. Durante el mes de octubre se centrará en los alumnos de edad más temprana, 6 y 7 años, y se ampliará en los meses posteriores a otras edades del ciclo de Primaria.


Actuaciones del plan.
Los centros seleccionados nombrarán a un coordinador que recibirá la formación necesaria, de manos de un nutricionista, para que puedan enseñar a los alumnos la importancia de incorporar estos alimentos a su dieta. Además, los profesores les suministrarán una pieza de fruta u hortaliza un día a la semana en la hora del recreo. La distribución de estos productos se realizará en dos fases. En los tres primeros meses, los centros escolares, a través de empresas del sector, dispensarán la fruta a los niños, y durante el segundo trimestre, serán los escolares los que deberán llevar la fruta de casa, por lo que lo que ambos consejeros solicitaron «total colaboración e implicación» de padres y profesores.
Precisamente, ese será uno de los principales campos de actuación del plan: los padres. Para ello, se promoverán diferentes campañas de concienciación dirigidas a los padres, que en muchas ocasiones son los que proporcionan productos de bollería a sus hijos por comodidad. Así lo reconocía ayer algún que otro padre a las puertas del colegio Narciso Yepes, en Murcia. Un centro en el que, precisamente, está prohibido llevar bollería de este tipo al recreo. Dicen que prevenir es mejor que curar. Pese a todo, a la inmensa mayoría de los padres preguntados les parece una medida «excelente».
Asimismo, los colegios realizarán otras actividades paralelas como visitas a explotaciones agrarias, con las que «los niños conocerán el carácter estratégico de la agricultura», dijo el responsable del departamento, Antonio Cerdá. En este sentido, afirmó que las frutas y hortalizas «no crecen en los refrigeradores de los supermercados ni en las neveras de las casas, sino que son fruto del trabajo digno del agricultor». Cerdá también destacó la necesidad de aplicar proyectos como éste para «combatir el bajo consumo de frutas y hortalizas» entre los escolares. Así, según un estudio realizado por la Comisión Europea, el 70% de los niños europeos consumen menos de 100 gramos al día de frutas y hortalizas, lo que representa sólo una cuarta parte del consumo diario recomendado por la Organización Mundial de la Salud.
Entre los productos que se repartirán se encuentran las frutas y hortalizas frescas y transformadas, que no contengan azúcar, edulcorantes, sal o grasas añadidas, como la mandarina, manzana, pera, naranja, kiwi, plátano, uva, zumos, fresas, guisantes dulces, habas, zanahorias y tomates cherry. Para el desarrollo de esta experiencia piloto, la Unión Europea aportará una subvención anual de 90 millones de euros que será completada por los Estados miembros con una cofinanciación similar. En Murcia, la aportación conjunta rondará el millón de euros para la aplicación de la medida.
La experiencia del guiso.
Desde el año pasado, la Consejería de Educación incide en que la comida que ofrezcan a los colegios las cuatro empresas que prestan el servicio contenga platos tradicionales y saludables, que sustituyan a otros tan comunes como fritos o embutidos. No se trata de que los alumnos hubieran comido mal hasta ahora y cambiaran radicalmente las costumbres, sino que los platos de cuchara tienen desde el curso pasado la voz cantante en los comedores de los colegios.
Algunas de las recomendaciones que la Consejería de Educación transmitió a más de 170 centros públicos de la Región, que dan de comer a casi 13.000 niños, pasaban por el uso diario de verduras y hortalizas, la utilización de legumbres más de tres veces por semana, no incluir fritos precocinados, o no utilizar pasta o arroz más de dos veces por semana, además de variar en lo que a las carnes se refiere (ave, cerdo, conejo, bovino, etc...). Con esta experiencia, la administración consiguió aportar un plus de calidad a la comida que ofrecen los centros educativos. Con el plan Fruta en el Colegio, además, los más pequeños empezarán a valorar las bondades de la fruta.

Los expertos alertan de que es necesario «desenganchar» a los niños de los bollos.
Cuando se habla de adicción y de desintoxicación, pocos piensan en un niño. Es lo que tiene subestimar la bollería industrial y las chucherías. Según el médico endocrino del hospital Virgen de la Arrixaca, Juan Madrid, este tipo de productos «tienen una capacidad adictiva muy importante. Para los niños es muy fácil tomarse un bollo, pero hay que enseñarles desde pequeños. Puede llegar el momento en el que una pieza de fruta les guste más que un bollo, pero primero hay que desengancharles». Asimismo, Juan Madrid matizó que «no todos los bollos son malos. La bollería casera tiene otro tipo de ingredientes que no son tan perjudiciales como los de la bollería industrial. Tienen también mucho aporte calórico, pero son saludables». Madrid también apuntó en dirección al bocadillo: «es mil veces mejor tomar un bocadillo que un bollo industrial. No hay inconveniente, si el niño hace deporte regularmente», y dijo que «no se tiene por qué pasar hambre».


Fuente: La Verdad. Enlace 1 / Enlace 2 / Enlace 3 / Enlace 4 / Video

2 comentarios:

stiward dijo...

Es una experiencia que debe ser seguida por todas las personas que deseamos crear en nuestro niños los buenos hábitos

Meca dijo...

Bienvenid@s a esta red de profesor@s y maestr@s de E.F.preocupados por el uso pedagógico de las TIC (Tecnologías de la Información y Comunicación).
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Acerca de... Juanjo Vilar

Juan José Vilar Abellaneda

Licenciado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte.

Profesor en el I.E.S. Francisco Ros Giner - Lorca / Murcia



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